viernes, 12 de septiembre de 2008

Poemas

Poemas


Poemas de todos los queridos amigos, como este poema del mas humano e irredento, CESAR VALLEJO:

Por César Vallejo

Todos han muerto.
Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo.
Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: "Buenos días, José! Buenos días, María!"
Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre.
Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer.
Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina.
Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién.
Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia.
Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi víscera sangrienta, los tres ligados por un género triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos.
Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese.
Murió mi eternidad y estoy velándola.

miércoles, 10 de septiembre de 2008



La pulga de acero de Leskov




Nikolái Semionovich Leskov
La pulga de acero
Impedimenta, Madrid, 2007

Nikolái
Semionovich Leskov (1831-1895) fue un autor atípico, que sin llegar a
ser un “raro”, estuvo condenado a mantener una dura pugna con la
crítica en pos del reconocimiento a lo largo del tiempo.
En este
sentido, su mayor “pecado” fue el mantenerse alejado de sus
contemporáneos, de la intelligentsia de su época y, justamente, esa
autosuficiencia lo llevó durante mucho tiempo a ser considerado como un
autor menor dentro de la literatura rusa contemporánea. Sólo Tolstói,
entre los escritores de su época supo advertir que Leskov escribía en
realidad para las generaciones futuras, de ahí que su recepción tuviera
que esperar mejor acogida hasta que autores como Thomas Mann o Walter
Benjamin lo descubrieran.

La temprana muerte de su padre fue un
hecho que marcaría decisivamente la vida de Leskov. Su herencia fue
pronto pasto de los acreedores, por lo que tuvo que abandonar sus
estudios, aunque, eso sí, de forma autodidacta no cesó su instrucción
leyendo sin descanso y profundizando -a diferencia de otros muchos
escritores de su época, que siempre tenían la vista puesta en París- en
la cultura de otros pueblos eslavos, siendo así que llegó a estudiar el
polaco, el ucraniano y el checo. Además, no tuvo más remedio que buscar
un trabajo, lo que le daría la oportunidad de viajar por todo el país y
de entrar en contacto con la gente a la que más atención terminaría
ofreciendo en su obra: los campesinos. Máximo Gorki lo considerará más
tarde “el autor más profundamente enraizado en el alma popular, y más
libre de influencias extranjeras de la historia de la literatura rusa”.

Leskov
fue, además, un escritor tardío y accidental. Y sólo un golpe de azar
–el que una de las cartas que en calidad de agente comercial le
escribía a su patrón llegara a alguien que reconoció en éstas cierto
valor literario- terminaría consagrándolo al periodismo, primero, y a
la literatura después. Sin embargo, su capacidad para molestar a
prácticamente todas las fuerzas vivas de la Rusia de su tiempo,
progresistas y reaccionarios, la Iglesia y la administración del Zar,
no sólo mitigó el impacto de su obra, acarreándole encendidas críticas,
sino que terminó echándole encima a la censura. Sin ir más lejos, la
publicación en 1878 de Pequeños detalles de la vida episcopal, texto de
corte satírico y anticlerical, le hizo perder sus cargos oficiales en
el estado zarista. Muchos periódicos le retiraron el favor y algunos de
sus libros llegaron a ser saqueados o quemados.

El afán
polemista, el uso de la sátira, su preocupación por las gentes
sencillas, su crítica a las instituciones zaristas, junto a su
experimentación estilística son elementos que se condensan en La pulga de acero (1881) considerado como uno de los mejores textos de Leskov.
Escrita
al modo de un cuento tradicional ruso –el mismo Antón Chéjov se
reconocería discípulo de Leskov-, la obra desarrolla un ingenioso
argumento, a medio camino entre el realismo y lo maravilloso. Cuando el
Zar Alejandro, acompañado de un hombre de su confianza, el cosaco del
Don, Platov, visita Inglaterra, los ingleses, con la intención de
impresionar a la comitiva rusa, le regalan al monarca un minúsculo
autómata (una “ninfusoria”), que solo puede ser contemplado a través de
un microscopio. Se trata de una diminuta pulga de acero, que cuando se
le da cuerda, se activa efectuando un baile. Ante la admiración del
zar, Platov se compromete a encontrar al artesano capaz de emular un
prodigio semejante. Será de este modo, cuando tras una azarosa búsqueda
por toda Rusia, entre en escena, otro de los protagonistas principales
de la obra, el artesano bizco (y zurdo) de Tula.

La pulga de acero
se encuentra atravesada de parte a parte por la comicidad y el ingenio
que en dosis desbordantes le supo inyectar el autor, para lo que se
apoyó además en un lenguaje insólito para su época, que además de hacer
verdaderamente problemática su traducción –de “atrevimiento” y “osadía”
define su empeño Sara Gutiérrez, la responsable de la traslación al
español de esta última edición-, desconcertó notablemente a sus
contemporáneos, poco dados a las florituras léxicas, descabelladas
asociaciones y juegos de palabras de los que se sirve intencionadamente
Leskov.

Pero, además, juega un papel central en la obra –tal y
como señala Care Santos en la introducción al libro- el “grado de
implicación moral” del autor, que se revela especialmente en la “mirada
cargada de ternura hacia las gentes más sencillas” en medio de la
“realidad terrible de atraso e incultura” que transita la Rusia de su
tiempo. Leskov supo crear a lo largo de su obra toda una galería de
tipos singulares cargados de pintoresquismo, que se desenvuelven en
situaciones verdaderamente surrealistas. Los diálogos, de este modo se
tornan imprevisibles, cuando no, huyendo de cualquier plano lógico,
directamente absurdos.

Estos elementos, junto al uso de la
sátira, la ironía y la parodia, la utilización de personajes reales
dentro de la trama o, en el caso que nos ocupa, la elaboración por
parte del autor de un prólogo para la primera edición en el que
afirmaba haber conocido realmente al artesano zurdo de Tula, provocaron
que durante mucho tiempo La pulga de acero fuera recibida de
forma muy diferente en función de las circunstancias. Así, mientras
algunos quisieron ver en el cuento una defensa de los valores
tradicionales de la Rusia zarista, otros advirtieron en él una profunda
crítica a un modelo arcaico que explotaba a los sectores más débiles de
la sociedad. La confusión llegó a tal grado que el texto fue defendido
y atacado indistintamente tanto por los preservadores del antiguo
régimen como por la crítica soviética. Ambigüedad que pone en ridículo
a aquellos que por motivos diversos quisieron ver en la obra un
“panfleto” (pro o anti zarista), y que en última instancia, supone la
mejor prueba del “éxito” de Leskov frente a quienes demandaban una toma
de posición más clara, en su afán de confundir la literatura con la
mera propaganda.

La pulga de acero se lee en un
santiamén, aunque no hay que confundir aquí su aparente sencillez con
simpleza. Como en todo buen libro, sus ecos siguen resonando en
nosotros mucho tiempo después de haber sido leído. Si a todo lo demás,
le sumamos la deliciosa edición de Impedimenta, que incluye
ilustraciones de Javier Herrero, está claro que nos encontramos ante un
libro que merece hacerse un hueco en nuestra biblioteca y en nuestra
memoria.


domingo, 31 de agosto de 2008

las primeras planas

se llenan de panes y de peces

el aire es un milagro envenenado

se desdoblan las esquinas

sobre un paisaje de escombros

no faltan las risas

entre los gritos de las victimas

todos victimas todos verdugos

y el hombre el gran chivo expiratorio

pobre hombre, tan solo, tan cansado…

Fama y dinero adoban la desgracia.

El cuerpo del crimen

bajo la luz esteril de los focos:

belleza y misterio.


viernes, 23 de mayo de 2008

ALEJANDRA PIZARNIK, POEMAS

sus clarividentes diarios


DIARIOS de Alejandra Pizarnik
Julieta Messer
"La vida perdida para la literatura por culpa de la literatura. Por hacer de mí un personaje literario en la vida real fracaso en mi intento de hacer literatura con mi vida real pues ésta no existe: Es literatura."
Cómo hacer poesía y morir en el intento
Todo lector de los célebres pájaros asustadizos de esta poetisa argentina añora conocer la cocina de su laboratorio poético, el entretejido de una gran herida que parece incitar a la autora a cambiar el prisma con el que observa el mundo.Conseguí casi furtivamente esta edición de Lumen España (que todavía no hizo su aparición en las librerías argentinas). Al principio se nota un gran desprendimiento de los fantasmas de su infancia:
“Voy a escribir todo a partir de los 17 años, el resto no tiene importancia”
se nota una Alejandra activísima, que no toma a sus estudios y a sus inquietudes como una cuestión social sino como un problema de ahondar en su identidad por cualquier medio, de hacer que sus vasos sanguíneos se hagan trizas, de correr todo velo que oculta cualquier ciudad: Cursos de Periodismo, Facultad de Filosofía y Letras, pintura con Battle Planas, etc.- Un gran viaje que la obliga a ser finisecular con todos sus movimientos siempre alentados por una gran insatisfacción, una gran ambición y un gran fantasma, pero ella asegura
“Es el fantasma el que me tiene miedo a mí, el que me pide agua a mí y no yo a él”
La soledad como punto de partida en sus poemas es algo frecuente en el diario: “En Buenos Aires no tengo con quien hablar, no está Mujica para jugar a que estoy en Paris”, sus amoríos siempre con escritores, siempre esa música bellísima de fondo que es la poesía. Adentrándonos en el tiempo, el diario se convierte en una suerte de guía de lecturas de la autora, su famoso “Palais du vocabulaire”, esa frecuente sensación de querer apropiarse del mundo mediante las palabras más verdaderas, párrafos que van a cambiar su vida para siempre, que van a obligarla a “Ver la vida para después ponerla en su lugar” como dice Virginia Wolf.
Una de las temáticas más frecuentes es lo corrosivo de lo cotidiano o lo cotidiano como atentado en el alma, Alejandra cita a Huidobro: “Y esa vos que te grita vives y no te ves vivir”, existe esta permanente preocupación por el tiempo movible, por lo que se debe vivir y lo que no, por la necesidad de desmoralizar las estructuras cotidianas para hacerlas más puras, pero ella se encuentra en un mundo apolíneo, en un mundo anti-burroughs, y se refugia en sus innumerables lecturas, pero sobre todo la influencia de los diarios de Kafka: “¿Qué has hecho del don del sexo?” , esa herencia que la incita a rechazar lo existente todo el tiempo.
Pero este Diario, además de ser un texto bellísimo es una suerte de manual de creadores, como ser testigo involuntario de ebullición de un volcán, es correr el riesgo de cambiar nuevamente nuestro prisma.Y entonces ¿Cómo se forma una voz? ¿Dónde la diferencia entre segmento poético y segmento literario? ¿En qué momento el portador de estos escritos asiste a la eclosión del mundo externo para resignificar palabras ajenas y apropiárselas? ¿Por qué hacer de la sinceridad la base del poema?, pero sobre todo ¿Por qué hacerlo? ¿Para quién?
Desde mis diecinueve años puedo decir que a las palabras se las lleva el viento si no están bien engarzadas en su casa, la morada del lenguaje. Pero encabalgar frases no es hacer poesía, este tipo de ritmo universal requiere poetas full time, recordando aquella frase de García Lorca “La poesía no quiere adeptos, quiere amantes”.
Julieta Messer
Otras reseñas

miércoles, 21 de mayo de 2008

PIZARNIK - DIALOGOS

AQUÍ ALEJANDRA
Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
pegadate reclamo.

Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa

salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,

llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.

Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo
(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore

Venga, las gomas y los sobres
Venga, una papelería de juguete
Venga, el estuche de lápices
Venga, los cuadernos rayados)

Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.

Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse

es tanteste vaso es difícil,
es tanteste fósforo,

y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,

quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día

abris loNo puede ser, decís, no puede ser.

Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrucate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,

el partyErszebet,
el partyKaren Blixen

ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían

burbujLeonora Carrington, mirala,
burbujUnica Zorn con un murciélago
burbujClarice Lispector, agua viva,

burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya que fue buena con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,

qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonius
que largaonhermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con vo,con las intercesoras

animulaon las iel tabaco
vagulaon las iaAnaïs Nin
blandulaon las vodka tónic

No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados
etelegramas.

Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje
¿Ves bel ramo de gladiolos que no trajo.

¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café

alguiensu culebra contando
alguenidos terronesontun beso
algueinLéo Ferré

No pienses más en las ventanas
el detráses masel afuera

Llueve en Rangoon--

Llueve en Rangoon--Y qué.

Aquí los juegos. El murmullo

Aqui lo(Consonantes de pájaro
Aqui lovocales de heliotropo)

Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Ran

Caminos del espejo- Alejandra pizarnik

La jaula, de Las aventuras perdidas

" Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé de la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas. "

Pagina de Alejandra Pizarnik


PINCHA SUAVE SOBRE SU ROSTRO DE AIRE

Pagina de Alejandra Pizarnik

la mas luminosa y humilde ventana a la vida y
obra de ALEJANDRA PIZARNIK

sábado, 17 de mayo de 2008

SILVIA PLATH, EL CONOCIMIENTO Y LA MUERTE



SOY VERTICAL

Pero preferiría ser horizontal.

No soy un árbol con las raíces en la tierra

absorbiendo minerales y amor maternal

para que cada marzo florezcan las hojas,

ni soy la belleza del jardín

de llamativos colores que atrae exclamaciones de admiración

ignorando que pronto perderá sus pétalos.

Comparado conmigo, un árbol es inmortal

y una flor, aunque no tan alta, es más llamativa,

y quiero la longevidad de uno y la valentía de la otra.

Esta noche, bajo la luz infinitesimal de las estrellas,

los árboles y las flores han derramado sus olores frescos.

Camino entre ellos, pero no se dan cuenta.

A veces pienso que cuando estoy durmiendo

me debo parecer a ellos a la perfección-

oscurecidos ya los pensamientos.

Para mí es más natural estar tendida.

Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad,

y así seré útil cuando al fin me tienda:

entonces los árboles podrán tocarme por una vez, y las flores tendrán tiempo para mí.



LA LUNA Y EL TEJO


Esta es la luz de la mente, fría y planetaria.
Los árboles de la mente son negros. La luz es azul.
Las hierbas se lamentan a mis pies, como si yo fuera Dios,
hiriendo mis tobillos murmuran su humildad.
Espirituosas brumas humeantes habitan este lugar
separado de mi casa por una hilera de lápidas.
Simplemente no puedo ver si hay un sitio adónde ir.

La luna no es una puerta. Es una cara por derecho propio,
blanca como un nudillo y terriblemente turbada.
Arrastra al mar detrás de sí, como un crimen oscuro;
y está en calma
con el bostezo en O del total desencanto. Yo vivo aquí.
Dos veces cada domingo las campanas sobresaltan el cielo-
ocho grandes lenguas afirmando la Resurrección.
Finalmente, ellas proclaman con sobriedad sus nombres.

El tejo apunta hacia arriba. Su forma es gótica.
Sus ojos se elevan por sobre él, y encuentran a la luna.
La luna es mi madre. Ella no es dulce como María.
Sus vestiduras azules sueltan pequeños murciélagos y lechuzas.
Cómo desearía creer en la ternura-
el rostro de la efigie, dulcificado por las velas,
inclinándose, sobre mí en particular, con ojos indulgentes.

¡He caído tanto! Las nubes están floreciendo,
azules y místicas sobre el rostro de las estrellas.
Dentro de la iglesia, los santos serán todos azules,
flotando con sus pies delicados sobre los bancos fríos,
sus cabezas y sus caras rígidas de santidad.
La luna no ve nada de esto. Ella es calva y salvaje.
Y el mensaje del tejo es negrura -negrura y silencio.




FIEBRE: 39,5º

¿Pura? ¿Qué significa eso?
Las lenguas del infierno
son torpes, torpes como las triples
lenguas del torpe y obeso Cancerbero
que jadea en la entrada. Incapaz
de eliminar de un lengüetazo
la crisis febril, el pecado, el pecado.
La yesca clama.
El olor indeleble
de una vela que se apaga!
Amor, amor, el humo a baja altura ondula
a mi alrededor como las bufandas de Isadora, y temo
que una de ellas se enganche y ancle la rueda.
Esos taciturnos humos amarillos
crean su propia atmósfera. No se elevan,
se arrastran en torno del globo
sofocando a los ancianos y a los mansos,
sl débil
bebé del invernadero en su cuna,
a la lúgubre orquídea
que cuelga en el aire su jardín colgante,
demoníaco leopardo.
La calefacción la tornó blanca
y la mató en una hora.
Untando los cuerpos de los adúlteros
como una ceniza de Hiroshima, y consumiéndolos.
El pecado. El pecado.

Querido mío, toda la noche
estuve fluctuando, encendiéndome, apagándome.
Las sábanas llegan a pesar como el beso del libertino.
Tres días. Tres noches.
Agua con limón, agua
de pollo, el agua me da arcadas.



DADDY


Ya no me quedas no me calzas más
zapato negro, nunca más.
Allí dentro vivía como un pie
durante treintaitantos años, pobre y blanca,
sin atreverme a respirar ni decir achú.

Papacito he tenido que liquidarte.
Estabas muerto antes de que hubiese tenido tiempo
Pesado como mármol, talega llena de Dios,
estatua lúgubre una sola pezuña parda
Grande como un sello de San Francisco.

Una sola cabeza sobre el caprichoso Atlántico
Donde derrama granos verdes sobre el azul
Aguas afuera de la hermosa Nauset.
Me acostumbré a rezar para que volvieras.
Ach, du.

En la lengua alemana, en el pueblo polaco,
Raídos, nivelados por la aplanadora
De las guerras, las guerras, las guerras.
Pero el nombre del pueblo no es extraño.
Dice mi amigo el polaco.

Que hay más de una docena
De modo que no puedo acertar dónde
Tú pusiste la planta, tu raíz,
Yo nunca pude hablarte
Se me pegaba la lengua al paladar.

Se trabó en una trampa alambrada de púas
Ich, ich, yo, yo.
Apenas si podía hablar,
Creía que todo alemán eras tú
Y el obsceno lenguaje

Una máquina, era una máquina
Insultándome como a una judía.
Otro judío a Dachau, Auschwitz, Belsen.
Como judía empecé a hablar
Y pienso que muy bien judía puedo ser.

Las nieves del Tirol, la cerveza de Viena
No son tan puras ni tan auténticas.
Con mi linaje gitano y mi extraña suerte
Y mi mazo de Tarot, mis cartas de Tarot
Muy bien puedo ser algo judía.

Siempre te he tenido a ti
Con tu Luftwaffe, con tu glugluglú,
Y tu recortado bigote
Y tu ojo ario, azul celeste.
Hombre-panzer. Oh, tú...

No Dios, sino una esvástica
Tan negra que ningún cielo podría cernirse.
Toda mujer adora a un fascista,
la bota en la cara, el brutal
brutal corazón de una bestia como tú.

De pie estás en la pizarra, papi,
En la fotografía que tengo de ti,
Una hendidura en la barbilla
En vez de en tu pie.
Pero no menos demonio por eso, no,
No menos que el hombre de negro.

Que puso freno a mi lindo y rojo corazón
Tenía diez años cuando te enterraron.
A los veinte intenté morir
Y regresé, regresé a ti
Pensé que hasta mis huesos volverían también.

Pero me sacaron de la talega
Y me reconstruyeron con goma.
Y entonces supe qué hacer.
Hice un modelo de ti.
Un hombre de negro con aire de Meinkampf.

Amante del tormento y la deformación
Yo dije sí, sí quiero.
Así, papito, he terminado al fin.
El teléfono se arrancó de raíz,
Las voces ya no pueden carcomerme más.


He matado a un hombre, he matado a dos
Al vampiro que dijo ser tú
Y bebió de mi sangre todo un año,
Siete años si quieres enterarte,
Papito, puedes descansar en paz ahora.

Hay una estaca en tu negro, burdo corazón,
A los aldeanos nunca les gustaste.
Están bailando y zapateando sobre ti,
siempre supieron que eras tú
Papito, papito: escúchame bastardo, acabada estoy.



HOMBRE DE NEGRO

Reciben el ímpetu
Y se amamantan de la mar gris

A la izquierda y la ola
Abre su puño contra el elevado
Promontorio alambrado de púas

De la prisión de Deer Island
Con sus cuidados criaderos,
Corrales y pastos de ganado

A la derecha, el hielo de marzo
Abrillanta aún los pocitos en las peñas,
Acantilados de arenas penetrantes

Se levantan de un gran banco de piedra
Y tú, contra esas blancas piedras
Caminabas en tu ófrica chaqueta

Negra, negros zapatos, cabello negro
Te detuviste allí,
Detenido vértice

En la punta lejana,
Afianzando piedras, aire,
Todo ello, al unísono.




CANCIÓN DE AMOR DE LA JOVEN LOCA


Cierro los ojos y el mundo muere;

Levanto los párpados y nace todo nuevamente.

(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,

Sin sentir galopa la negrura:

Cierro los ojos y el mundo muere.

Soñé que me hechizabas en la cama

Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.

(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:

Escapan serafines y soldados de satán:

Cierro los ojos y el mundo muere.

Imaginé que volverías como dijiste,

Pero crecí y olvidé tu nombre.

(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;

Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.

Cierro los ojos y el mundo muere.

(Creo que te inventé en mi mente). "



EL COLOSO

Nunca podré reunirte íntegramente,
juntar, pegar, articular como corresponde
Rebuznos de mula, gruñidos de cerdo, obscenos graznidos
provienen de tus grandes labios.
Peor que en un corral.

Quizá te consideres un oráculo,
portavoz de los muertos o de algún dios
Yo llevo treinta años esforzándome
por limpiar de fango tu garganta
y no he aprendido nada.

Trepando escaleritas con frascos de engrudo y baldes de lisol
me arrastro como una hormiga enlutada
por los campos cubiertos de maleza de tus cejas
para reparar tu inmenso cráneo y desbrozar
los descarnados, blancos túmulos de tus ojos.

Un firmamento azul de otra Orestíada
se cierne sobre nosotros. Oh padre, tú solo
eres una referencia histórica tan importante como el Foro Romano.
Aquí meriando, en una colina de seres siniestros.
las columnas de tus huesos y el acanto de tus cabellos vuelven
a su antigua anarquía esparciéndose hasta el horizonte.

Se necesita más que un rayo
para crear tanta ruina.
Algunas noches me acurruco en la cornucopia
de tu oreja, a salvo del viento,

y cuento estrellas rojas y estrellas color ciruela.
Sale el sol bajo el pilar de tu lengua.
Mis horas se desposan con la sombra.
Ya no escucho más el roce de la quilla
contra las sordas piedras del embarcadero.



Lady Lazarus


Lo logré otra vez,
Me las arreglo —
Una vez cada diez años.
Especie de fantasmal milagro, mi piel
Brillante como una pantalla nazi,
Mi diestro pie
Es un pisapapel,
Mi rostro un fino lienzo
Judío y sin rasgos.
Descascara la envoltura
Oh, mi enemigo,
¿Aterro acaso? —
¿La nariz, las cuencas vacías, los dientes?
El apestoso aliento
Se desvanecerá en un día.
Pronto, muy pronto, la carne
Que la tumba devoró
Se sentirá bien en mí
Y yo una mujer que sonríe.
Tengo sólo treinta años.
Y como gato he de morir nueve veces.
Esta es la Número Tres.
Qué desperdicio
Eso de aniquilarse cada década.
Qué millón de filamentos.
La multitud mascando maní se agolpa
Para verlos.
Cómo me desenvuelven la mano, el pie —
El gran desnudamiento.
Damas y caballeros.
Estas son mis manos
Mis rodillas.
Soy tal vez huesos y pellejo.
Sin embargo, soy la misma, idéntica mujer.
La primera vez que sucedió tenía diez.
Fue un accidente.
La segunda vez pretendí
Superarme y no regresar jamás.
Oscilé callada.
Como una concha marina.
Tenían que llamar y llamar
Recoger mis gusanos como perlas pegajosas/
Morir
Es un arte, como cualquier otra cosa.
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Lo hago para sentirme hasta las heces.
Lo ejecuto para sentirlo real.
Podemos decir que poseo el don.
Es bastante fácil hacerlo en una celda.
Muy fácil hacerlo y no perder las formas.
Es el mismo
Retorno teatral a pleno día
Al mismo lugar, mismo rostro, grito brutal
Y divertido:
'Milagro!'
Que me liquida.
Luego una carga a fondo
Para ojear mis cicatrices, y otra
Para escucharme el corazón –
De verdad sigue latiendo.
Y hay otra y otra arremetida grande
Por una palabra, por tocar
O por un poquito de sangre
O por unos cabellos o por mi ropa.
Bien, bien, está bien HerrDoktor.
Bien. Herr Enemigo.
Yo soy vuestra obra maestra,
Su pieza de valor,
La bebe de oro puro
Que se disuelve con un chillido.
Me doy vuelta y ardo.
No creas que no valoro tu gran cuidado.
Ceniza, ceniza —
Ustedes atizan, remueven.
Carne, hueso, nada queda 00
Una barra de jabón,
Una alianza de bodas.
Un empaste de oro.
Herr Dios, Herr Lucifer
Cuidado.
Cuidado.
Desde las cenizas me levanto
Con mi cabello rojo
Y devoro hombres como el aire.



jueves, 8 de mayo de 2008

oteando o seu caurel



su voz



SE O PASADO É PASADO

SE o pasado é pasado
i o presente é o urgente
por qué inda busca a xente
aquil soño clausurado?

Vido visto ben Santiago
i esa cuestión non resolta
fago camiño de volta
camiño de volta fago.

Camiño de volta fago
volvo do cabo do Mundo.
Terra sólo en ti me fundo:
é a certeza que trago.







LETANÍA DE GALICIA (Poema sonorizado) Correo-e

GALICIA digo eu ún di GALICIA
GALICIA decimos todos GALICIA
hastr’os que calan din GALICIA
e saben sabemos

GALICIA da door chora á forza
GALICIA da tristura triste á forza
GALICIA do silencio calada á forza
GALICIA da fame emigrante á forza
GALICIA vendada cega á forza
GALICIA tapeada xorda á forza
GALICIA atrelada queda á forza

libre pra servir libre pra servir
libre pra non ser libre pra non ser
libre pra morrer libre pra morrer
libre pra fuxir libre pra fuxir

GALICIA labrega GALICIA nosa
GALICIA mariñeira GALICIA nosa
GALICIA obreira GALICIA nosa
GALICIA irmandiña
GALICIA viva inda

recóllote da TERRA estás mui fonda
recóllote do PUEBLO estás n’il toda
recóllote da HISTORIA estás borrosa

recóllote i érgote no verbo enteiro
no verbo verdadeiro que fala o pueblo
recóllote pros novos que vein con forza
pros que inda non marcou a malla d’argola
pros que saben que ti podes ser outra cousa
pros que saben que o home pode ser outra cousa

sabemos que ti podes ser outra cousa
sabemos que o home pode ser outra cousa

domingo, 4 de mayo de 2008

poemas de CESARE PAVESE, el amigo entrañable del bellos verano

poemas de CESARE PAVESE


TRABAJAR CANSA

Atravesar una calle para escapar de casa
lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que anda
todo el día las calles, ya no es un muchacho
y no huye de casa.

Hay en el verano
tardes en que las plazas se quedan vacías, tendidas
bajo el sol que ya empieza a ponerse, y este hombre que llega
por una avenida de inútiles plantas, se detiene.
¿Vale la pena estar sólo para quedarse siempre sólo?
Callejear únicamente, las plazas y las calles
están vacías. Es preciso detener a una mujer
y hablarle y decidirle a que viva con uno.
Si no, uno habla sólo. Por eso algunas veces
el borracho nocturno comienza a parlotear
y explica los proyectos de toda su vida.

No es cierto que esperando en la plaza desierta
te encuentres con alguno, pero el que anda las calles
a ratos se detiene. Pero si fueran dos,
aun andando las calles, la casa ya estaría
donde aquella mujer, y valdría la pena.
Por la noche la plaza vuelve a quedar desierta
y este hombre que la cruza no ve los edificios
tras las luces inútiles, pues ya no alza los ojos:
sólo ve el empedrado, que hicieron otros hombres
de endurecidas manos, como los están las suyas.
No es correcto quedarse en la plaza desierta.
Seguro que está en la calle aquella mujer
que, al pedírselo, quiera ayudar en la casa.

El amigo que duerme

¿Qué le diremos esta noche al amigo que duerme?
La palabra más tenue nos trepa a los labios
desde la pena más atroz. Miraremos al amigo,
sus inútiles labios que no dicen nada,
hablaremos en voz baja.
La noche tendrá el rostro
del antiguo dolor, que resurge cada tarde,
vivo e impasible. El silencio remoto
sufrirá como un alma, mudo, en lo oscuro.
Hablaremos a la noche que respira en voz baja.

Oiremos cómo gotean los instantes en lo oscuro,
más allá de las cosas, en el ansia del alba,
que llegará súbitamente tallando las cosas
contra el muerto silencio. La luz inútil
revelará el rostro absorto del día. Los instantes
callarán. Y las cosas hablarán en voz baja.

Cesare Pavese


viernes, 25 de abril de 2008

poesia salvaxe, gracias...

É absolutamente imprescindible facer publico o agradecemento a todos os que participaron nesta semana Salvaxe de Poesia Encarnada.
Aos que nos axudaron a facer realidade: Maxi e Dani, a súa amabilidade e disposicion, a súa logistica de barricada, a inmediatez das súas solucións, fixeron posible a actitude xenerosa dos poetas.
Estes, empezando por Marcos Lorenzo, xestor municipal escelente, poeta e amigo, todo un luxo no proceso de materializacion e conclusion do proxecto.
Maria Lado, Lucia Aldao, Victor M. Diez, amigo entrañable, David gonzalez,
O Leo, Estevo Creus, camilo Franco, e Carlos Oroza e Carlos Rivas, manuel cortes, todos, connosco incluídos, gozamos dunha polifonia de voces libres, tenras, rabiosas, xenerosas, insurrectas, irredentas, ousadas e valentes que hau feito destes dias un acontecemento cidadán cuxa transcendencia, cremos, escápallenos.
Grazas a todos pola salvaxe poetica da vida que nestes dias fíxose patente, en voo rasante e solidario.

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