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Karl Hubbuch. Ladrones de pollos. 1923. SACADO DE LA INTRODUCCIÓN de BARCO SIN LUCES, editado por La Voz de Galicia "Pimentel, fragil e hipersensible ante los dolores de la vida, incluso en momentos menos terribles que los de la Guerra Civil, recurre a la poesía como consuelo, como defensa---por pequeña que ella sea---ante las ofensas de la vida. Titula, precisamente, "MI CONSUELO", el poema (incompleto) en el que diserta sobre la función consolatoria de su poesía: Si no fueses tú, verso mío, versos que me esperáis en trances como éste, en el rincón de la alcoba que yo amo tanto. ¿Que haría?, ¡pobre de mi!, u otro en mi lugar, sin este consuelo, sin este divino tesoro donde poder descansar un corazón enfermo, un alma dolorida que soporta tantas injusticias. Guarda para ti, mi verso, lo que yo podía depositar en un corazón que me comprendiera, un simple corazón como el mío. Y llegas siempre, ¡verso mío!, en la hora justa de la desgracia cuando todo parecía...