jueves, 30 de octubre de 2008

Frases de Muerte - Citas de Muerte - Poemas de Muerte

Frases de Muerte - Citas de Muerte - Poemas de Muerte


cosecha generosa de poemas sin prisa

todas las cosas moriran

Todas las cosas morirán,
El río azul claramente derrama su corriente
bajo mi ojo.
Cálido y amplio, el viento del sur
arrasa los cielos;
Una tras otra, las blancas nubes son derretidas.
Cada corazón que esta mañana late con pasión,
lleno de precaria alegría,
algún día, sin embargo, morirá.

La corriente dejará de fluir,
La brisa cesará su canto,
Las nubes no flotarán,
El corazón ardiente callará,
pues todas las cosas morirán.

Todas las cosas morirán.
La primavera será tempestad;
Oh, vanidad!
La muerte aguarda en el umbral.
Mira! todos nuestros amigos
abandonan el vino y la alegría...
Nos llaman, debemos ir.

Yace abajo, bien abajo.
El la Oscuridad debemos reposar.
Las risas alegres permanecen graves;
y el canto de las aves,
o el viento sobre la colina,
no volverán a ser oídos.
¡Oh Miseria!
¡Escuchen todos! la Muerte nos llama
mientras derramo mis versos.

La mandíbula cae,
La mejilla cálida empalidece,
Los fuertes brazos se abaten,
El hielo y la sangre se mezclan,
La mirada se vuelve rígida;
Nueve veces la campana resuena:

Vosotras, almas alegres, adiós.
La vieja Tierra nació,
como los hombres saben,
en años perdidos.
Pero la vieja Tierra morirá.
Dejad entonces que el cielo ruja
y que las azules olas azoten la costa.
Nunca veremos a través de la eternidad,
todas las sutilezas que nacen,
algún día ya no serán,
pues todas las cosas morirán.


Lord Alfred Tennyson.

martes, 14 de octubre de 2008

LaPoesia




LaPoesia

Una teoria de la poesia española, rigurosa y accesible

viernes, 10 de octubre de 2008

felicidades y gracias TOMAS



Ser De Intemperie


¿Qué podrá evocar el Nómada que no sea desnudez y no esté a la intemperie? La fuerza que ha abrazado es tener siempre sus casas recorridas por el viento, su lecho siempre en alta mar, su corazón dis- tante siempre entre lluvias y neblinas. Y sin partidas, en una sucesión interminable de llegadas, pues ha visto en el río de los días que ningu- na jornada pudo ser la primera, y sabe que no existe para él reposo, que todo descanso apoya sobre alguna raíz su peso. Nacido en los ca- minos, su destello es saber que todos han venido sin saberlo de otro sitio, que donde ponen su origen es allá donde empieza su ignorancia, que se hermanan de otro modo que el que creen. Su tiniebla, el terror que no sembrar por fin en la tierra sus huesos.
de Tomás Segovia

miércoles, 8 de octubre de 2008

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes -




Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes -

entrevista con tomas segovia por PILAR JIMENEZ TREJO

sacado del blog de PIO DANIEL:
Autor natural de sonetos votidos fundidos con la poesía erótica, imagen de movimiento cuya intensidad radica en la capacidad de nombrar, de usar, y en ello transparentar el peso de las palabras. Palabras para sonetos que no sólo son nombres sino ritmo, rima, imagen, color, sonido; atrevida descripción de palabras sueltas, inocentes y procaces. Culto, celebración de un ritual, desnudez del pensamiento, ofrecimiento y seducción para despojarse, pero reza para pedir.

el 10 de noviembre, iniciaremos las lecturas de poesia


TOMAS SEGOVIA,

seran sus poemas luminosos, carnales con el alma en vilo
los que nos daran las claves para conjurar la miseria rampante. Esta miserable abundancia
que ha hecho de la miseria su cruenta fuente de "riqueza", de estupida abundancia, es decir,
LA MISERIA CONVERTIDA EN LA MATERIA PRIMA DE MAYOR RENTABILIDAD.

LLUVIA DE PRIMAVERA

Ha llegado la lluvia la viajera absorta

Ha llegado seguida de su vago rebaño

Viene empapada de las huellas

De amodorrados mundos remotísimos

Cargada de noticias que no nos dará nunca

Viene a ramonear un rato entre nosotros

Y a dejar cuando parta

Una añoranza suya a la que sabe bien

Que nosotros seremos largamente infieles.

27 de marzo de 2007 en el hospital


lunes, 6 de octubre de 2008

OTROS POETAS, OTRAS LECTURAS






CLUB DE LECTURA DE POESIA

Los poetas y los lunes
noviembre
10 ------------------Tomás Segovia
17 ------------------García Lorca
24 ------------------Manoel Antonio

DICIEMBRE
1 ------------------Olvido G. Valdes
15 ------------------Ferrín

ENERO
12 -----------------Ungaretti
19------------------ Beat generation
26-------------------José Hierro

FEBRERO
2 --------------------Chus Pato
9--------------------Maria do Cebreiro 16-------------------Cortázar

jueves, 2 de octubre de 2008

Eldígoras, hojas de lengua, literatura y artes gráficas

Eldígoras, hojas de lengua, literatura y artes gráficas

Una ventana al campo oceanico y navegable:
hermosa cima para otear la rasante voz de las almas encarnadas

viernes, 12 de septiembre de 2008

Poemas

Poemas


Poemas de todos los queridos amigos, como este poema del mas humano e irredento, CESAR VALLEJO:

Por César Vallejo

Todos han muerto.
Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo.
Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: "Buenos días, José! Buenos días, María!"
Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre.
Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer.
Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina.
Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién.
Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia.
Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi víscera sangrienta, los tres ligados por un género triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos.
Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese.
Murió mi eternidad y estoy velándola.

miércoles, 10 de septiembre de 2008



La pulga de acero de Leskov




Nikolái Semionovich Leskov
La pulga de acero
Impedimenta, Madrid, 2007

Nikolái
Semionovich Leskov (1831-1895) fue un autor atípico, que sin llegar a
ser un “raro”, estuvo condenado a mantener una dura pugna con la
crítica en pos del reconocimiento a lo largo del tiempo.
En este
sentido, su mayor “pecado” fue el mantenerse alejado de sus
contemporáneos, de la intelligentsia de su época y, justamente, esa
autosuficiencia lo llevó durante mucho tiempo a ser considerado como un
autor menor dentro de la literatura rusa contemporánea. Sólo Tolstói,
entre los escritores de su época supo advertir que Leskov escribía en
realidad para las generaciones futuras, de ahí que su recepción tuviera
que esperar mejor acogida hasta que autores como Thomas Mann o Walter
Benjamin lo descubrieran.

La temprana muerte de su padre fue un
hecho que marcaría decisivamente la vida de Leskov. Su herencia fue
pronto pasto de los acreedores, por lo que tuvo que abandonar sus
estudios, aunque, eso sí, de forma autodidacta no cesó su instrucción
leyendo sin descanso y profundizando -a diferencia de otros muchos
escritores de su época, que siempre tenían la vista puesta en París- en
la cultura de otros pueblos eslavos, siendo así que llegó a estudiar el
polaco, el ucraniano y el checo. Además, no tuvo más remedio que buscar
un trabajo, lo que le daría la oportunidad de viajar por todo el país y
de entrar en contacto con la gente a la que más atención terminaría
ofreciendo en su obra: los campesinos. Máximo Gorki lo considerará más
tarde “el autor más profundamente enraizado en el alma popular, y más
libre de influencias extranjeras de la historia de la literatura rusa”.

Leskov
fue, además, un escritor tardío y accidental. Y sólo un golpe de azar
–el que una de las cartas que en calidad de agente comercial le
escribía a su patrón llegara a alguien que reconoció en éstas cierto
valor literario- terminaría consagrándolo al periodismo, primero, y a
la literatura después. Sin embargo, su capacidad para molestar a
prácticamente todas las fuerzas vivas de la Rusia de su tiempo,
progresistas y reaccionarios, la Iglesia y la administración del Zar,
no sólo mitigó el impacto de su obra, acarreándole encendidas críticas,
sino que terminó echándole encima a la censura. Sin ir más lejos, la
publicación en 1878 de Pequeños detalles de la vida episcopal, texto de
corte satírico y anticlerical, le hizo perder sus cargos oficiales en
el estado zarista. Muchos periódicos le retiraron el favor y algunos de
sus libros llegaron a ser saqueados o quemados.

El afán
polemista, el uso de la sátira, su preocupación por las gentes
sencillas, su crítica a las instituciones zaristas, junto a su
experimentación estilística son elementos que se condensan en La pulga de acero (1881) considerado como uno de los mejores textos de Leskov.
Escrita
al modo de un cuento tradicional ruso –el mismo Antón Chéjov se
reconocería discípulo de Leskov-, la obra desarrolla un ingenioso
argumento, a medio camino entre el realismo y lo maravilloso. Cuando el
Zar Alejandro, acompañado de un hombre de su confianza, el cosaco del
Don, Platov, visita Inglaterra, los ingleses, con la intención de
impresionar a la comitiva rusa, le regalan al monarca un minúsculo
autómata (una “ninfusoria”), que solo puede ser contemplado a través de
un microscopio. Se trata de una diminuta pulga de acero, que cuando se
le da cuerda, se activa efectuando un baile. Ante la admiración del
zar, Platov se compromete a encontrar al artesano capaz de emular un
prodigio semejante. Será de este modo, cuando tras una azarosa búsqueda
por toda Rusia, entre en escena, otro de los protagonistas principales
de la obra, el artesano bizco (y zurdo) de Tula.

La pulga de acero
se encuentra atravesada de parte a parte por la comicidad y el ingenio
que en dosis desbordantes le supo inyectar el autor, para lo que se
apoyó además en un lenguaje insólito para su época, que además de hacer
verdaderamente problemática su traducción –de “atrevimiento” y “osadía”
define su empeño Sara Gutiérrez, la responsable de la traslación al
español de esta última edición-, desconcertó notablemente a sus
contemporáneos, poco dados a las florituras léxicas, descabelladas
asociaciones y juegos de palabras de los que se sirve intencionadamente
Leskov.

Pero, además, juega un papel central en la obra –tal y
como señala Care Santos en la introducción al libro- el “grado de
implicación moral” del autor, que se revela especialmente en la “mirada
cargada de ternura hacia las gentes más sencillas” en medio de la
“realidad terrible de atraso e incultura” que transita la Rusia de su
tiempo. Leskov supo crear a lo largo de su obra toda una galería de
tipos singulares cargados de pintoresquismo, que se desenvuelven en
situaciones verdaderamente surrealistas. Los diálogos, de este modo se
tornan imprevisibles, cuando no, huyendo de cualquier plano lógico,
directamente absurdos.

Estos elementos, junto al uso de la
sátira, la ironía y la parodia, la utilización de personajes reales
dentro de la trama o, en el caso que nos ocupa, la elaboración por
parte del autor de un prólogo para la primera edición en el que
afirmaba haber conocido realmente al artesano zurdo de Tula, provocaron
que durante mucho tiempo La pulga de acero fuera recibida de
forma muy diferente en función de las circunstancias. Así, mientras
algunos quisieron ver en el cuento una defensa de los valores
tradicionales de la Rusia zarista, otros advirtieron en él una profunda
crítica a un modelo arcaico que explotaba a los sectores más débiles de
la sociedad. La confusión llegó a tal grado que el texto fue defendido
y atacado indistintamente tanto por los preservadores del antiguo
régimen como por la crítica soviética. Ambigüedad que pone en ridículo
a aquellos que por motivos diversos quisieron ver en la obra un
“panfleto” (pro o anti zarista), y que en última instancia, supone la
mejor prueba del “éxito” de Leskov frente a quienes demandaban una toma
de posición más clara, en su afán de confundir la literatura con la
mera propaganda.

La pulga de acero se lee en un
santiamén, aunque no hay que confundir aquí su aparente sencillez con
simpleza. Como en todo buen libro, sus ecos siguen resonando en
nosotros mucho tiempo después de haber sido leído. Si a todo lo demás,
le sumamos la deliciosa edición de Impedimenta, que incluye
ilustraciones de Javier Herrero, está claro que nos encontramos ante un
libro que merece hacerse un hueco en nuestra biblioteca y en nuestra
memoria.


domingo, 31 de agosto de 2008

las primeras planas

se llenan de panes y de peces

el aire es un milagro envenenado

se desdoblan las esquinas

sobre un paisaje de escombros

no faltan las risas

entre los gritos de las victimas

todos victimas todos verdugos

y el hombre el gran chivo expiratorio

pobre hombre, tan solo, tan cansado…

Fama y dinero adoban la desgracia.

El cuerpo del crimen

bajo la luz esteril de los focos:

belleza y misterio.


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