viernes, 18 de octubre de 2019

a la mesa con Frank O´Hara

ALMORZANDO CON FRANK O’HARA

Formó parte de la plantilla del grupo de Poetas de Nueva York, siempre ejerciendo una libertad absoluta, con una estética leve y pop y una capacidad de transmitir alegría e improvisación en sus poemas. Acaba de publicarse una interesante antología en castellano que continúa el rescate de Frank O’Hara.

Por Mercedes Halfon
Frank O’Hara es el epicentro de una escena artística –literaria, pictórica– y también mundana –nocturna, gay– en la Nueva York de los ’50 y ’60. Poeta, músico, curador del Museo de Arte Moderno de Nueva York, ocupó ese lugar privilegiado en la vida pública, aunque no siempre esto redundó en reconocimiento a su trabajo poético. La poesía estadounidense de esas décadas fue sumamente vivaz, con agrupaciones por todos lados: Black Mountain en Carolina del Norte; el San Francisco Renaissance; los imperecederos Beats; y el Grupo de Poetas de Nueva York. A este último y excéntrico plantel pertenecía O’Hara, junto con John Ashbery, James Schuyler y Kenneth Koch. Aunque también publicó textos en editoriales que estaban filiadas con otros grupos y coincidió en lecturas con poetas como Robert Lowell, con posiciones estéticas y políticas diametralmente opuestas a la suya.
En los últimos años ha crecido el interés por este poeta y su grupo. No sólo se han multiplicado los estudios que retoman la Escuela de Nueva York y sus propuestas –quizás eclipsados anteriormente por el mito de los Beats– sino también una valoración desde la cultura de masas. Nada más mencionar la apertura de la segunda temporada de la serie Mad Men, en la que Don Draper leía Meditaciones en una emergencia, de O’Hara.
Buenos Aires también participa de este redescubrimiento. Luego de la publicación, hace pocos años, de Una ciudad blanca, poemas escogidos de James Schuyler –traducidos por Laura Wittner, y editados por el sello Gog y Magog– llega esta antología por parte de Huesos de Jibia. Una interesante selección de poemas –bilingües– que recorren distintos libros de O’Hara, acompañados por una introducción y notas del traductor, crítico y especialista en literatura norteamericana Rolando Costa Picazo. La edición es cuidada y la traducción es buena: nada de “poetizar” en español lo que fue directo y llano en su inglés original. Por otro lado, subraya esa necesidad imperiosa de traducciones de poesía hechas en el Río de la Plata, que permitan una lectura más acorde con nuestro oído. Leyendo estos poemas, realmente se logra penetrar en la propuesta poética de O’Hara y su particular uso del lenguaje; se activan esos resonadores que permanecen dormidos al leer esas traducciones al español ibérico llenas de jerga. Las notas además suman contexto, clave para la comprensión de los poemas de este autor que goza escribiendo en la coyuntura, en la abundancia de detalles inmediatos, cotidianos y pop. Una cita del libro Me acuerdo de Joe Brainard, parte del círculo íntimo: “Me acuerdo de la primera vez que vi a Frank O’Hara. Bajaba por la Segunda Avenida. Aunque era una fría tarde de principios de primavera, sólo llevaba una camiseta blanca arremangada hasta los hombros. Y vaqueros. Y mocasines. Me acuerdo de que me pareció de lo más mariquita. Muy teatrero. Decadente. Me acuerdo de que me gustó al instante”.
Frank O’Hara nació en 1926 en Baltimore. Sirvió en la campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial y en Japón como técnico en un destructor. Estudió en Harvard, gracias a los fondos otorgados a los veteranos de guerra. Allí conoció, entre otros, a John Ashbery y comenzó a publicar poemas en el Harvard Advocate. Aunque se licenciaba en música, asistía poco a clase y escribía compulsivamente. La música contemporánea fue su primer amor, pero cambió su licenciatura y recibió el grado en inglés en 1950 y al año siguiente en literatura inglesa por la Universidad de Michigan. En otoño se mudó a Nueva York y ya nunca se movió de ahí. Empezó a trabajar como profesor de literatura, crítico de arte en Art News, y en 1960 se convirtió en curador de pintura y escultura en el MoMA.
El mejor predicado posible para aplicar a los textos de O’Hara es “poesía de la experiencia”. Son famosos sus Lunch poems, que escribía en su hora del almuerzo cuando salía del museo. Un poema por día registrando su paso por esa ciudad increíble. Junto con Kenneth Koch, preferían una poesía de la espontaneidad y la alegría frente a la que llamaban “poesía exigente”, caracterizada por la cautela y la revisión. Hay algo muy vivo en esa escritura que descree de la corrección –en todos los sentidos que este término tiene–. Como parte de un circuito ligado al expresionismo abstracto y action painting, no ha faltado el crítico que ha querido relacionar su estilo con esos movimientos. Así como Pollock valoraba el gesto del artista como obra, estos escritores consideraban la poesía como un proceso a veces simultáneo con la composición del poema, que se desarrolla mientras se escribe. Un efecto de improvisación.
O’Hara tiene grandes frases en sus poemas, golpes de ingenio, hallazgos agudos, bellos, instantáneos: “tú no eres un mito a menos que yo opte por hablar”; “el arte no es un diccionario”; “la iglesia católica en el mejor de los casos es una introducción ultrasolemne al entretenimiento cósmico”; “soy el menos difícil de los hombres, todo lo que quiero es amor ilimitado”. No es raro tampoco que en sus textos se filtren versos decididamente surrealistas, con imágenes extravagantes de objetos y otras apariciones más de corte simbolista. También abundan los nombres propios y las referencias a personas, lugares y cosas cercanas. Hay poemas de adiós a Billie Holliday, a James Dean, poemas de entusiasmo con la industria del cine, otros donde aparecen sus “fantasías rusas”, que mezclaban fanatismo por zares a la vez que por poetas como Maiacovsky; y muchísimos poemas a amores perdidos.
Recorre los textos una sensibilidad camp, paródica, divertida. Ningún drama es verdaderamente dramático. Su enfoque literario es leve, como puede apreciarse en Personismo, la suerte de manifiesto o antimanifiesto personal que escribió mientras almorzaba con su amigo LeRoi Jones.
Meditaciones en una emergencia y otros poemas. Frank O’Hara Huesos de Jibia 157 páginas
Murió a los cuarenta años, a causa de un accidente en la playa de Fire Island, en 1966. Ashbery fue uno de los tantos que quisieron resguardar su obra frente a los usos políticos más instrumentales que pudieran hacerse. Y definió así su obra y legado: “Su poesía no tiene un programa, y por eso no es posible adscribirse: no aboga por el sexo y la droga como panacea del malestar de la sociedad moderna; no ataca la guerra de Vietnam ni defiende los derechos civiles; no pinta viñetas de la era post atómica: en pocas palabras, no ataca al establishment. Simplemente ignora su derecho de existir, y por lo tanto se convierte en una fuente de irritación para cualquier partidario de cualquier movimiento”.







Tomar una Coca contigo

Es aún más divertido que ir a San Sebastián, Irún, Hendaya, Biarritz, Bayona o estar enfermo hasta la náusea en la Travesera de Gracia en Barcelona.
En parte, porque en tu anaranjada camiseta luces como un mejor y más alegre San Sebastián,
en parte, por mi amor por ti, en parte por tu amor por el yogur
en parte por los fluorescentes tulipanes naranja alrdedor de los abedules
en parte por la confidencia que nuestras sonrisas toman ante la gente y lo estatuario. Es difícil de creer que cuando estoy contigo, puede haber algo tan quieto,
tan solemne como desagradablemente definitivo como lo estatuario cuando estoy justo frente a ello
en el cálido Nueva York de las 4 en punto, nosotros estamos moviéndonos de un lado a otro
entre cada uno como el espectáculo de un árbol respirando a través de sus gafas, y el show pictórico parece no tener rostro alguno , sólo pinturas
tú de repente preguntas ¿por qué en el mundo alguien alguna vez lo hizo?
Y miro
te miro, y prefiero verte a ti que a todos los retratos en el mundo
Excepto, posiblemente por el Jinete Polaco ocasionalmente y aún así está en el Frick,
lo cual me hace agradecerle al cielo que no hayas ido todavía, así que podríamos ir por primera vez
y el hecho de que te muevas tan bello más o menos le compete al futurismo justo como en casa, yo nunca pensé en el Desnudo bajando la escalera o
en el ensayo de un solo dibujo de Leonardo o Miguel Ángel que solían asombrarme Y qué bien hace toda la investigación que los impresionistas hicieron
cuando nunca tuvieron a la persona correcta para estar cerca del árbol cuando el sol se hunde
o para el caso de Mario Marini cuando él no escogió al jinete tan cuidadosamente como al caballo
Parece que todos ellos estaban embelesados en alguna experiencia maravillosa que no será desperdiciada en mí por eso te lo cuento.



Having A Coke With You

is even more fun than going to San Sebastian, Irún, Hendaye, Biarritz, Bayonne or being sick to my stomach on the Travesera de Gracia in Barcelona
partly because in your orange shirt you look like a better happier St. Sebastian partly because of my love for you, partly because of your love for yogurt partly because of the fluorescent orange tulips around the birches
partly because of the secrecy our smiles take on before people and statuary it is hard to believe when I’m with you that there can be anything as still
as solemn as unpleasantly definitive as statuary when right in front of it in the warm New York 4 o’clock light we are drifting back and forth between each other like a tree breathing through its spectacles
and the portrait show seems to have no faces in it at all, just paint you suddenly wonder why in the world anyone ever did them
I look
at you and I would rather look at you than all the portraits in the world except possibly for the Polish Rider occasionally and anyway it’s in the Frick
which thank heavens you haven’t gone to yet so we can go together the first time and the fact that you move so beautifully more or less takes care of Futurism just as at home I never think of the Nude Descending a Staircase or
at a rehearsal a single drawing of Leonardo or Michelangelo that used to wow me and what good does all the research of the Impressionists do them
when they never got the right person to stand near the tree when the sun sank or for that matter Marino Marini when he didn’t pick the rider as carefully
as the horse
it seems they were all cheated of some marvelous experience
which is not going to go wasted on me which is why I am telling you about it


Audio - Frank O'Hara.org POEMAS PRA O 18 DE NOVEMBRO

Audio - Frank O'Hara.org






Estados Unidos: Poesía

Esta grabación es un extracto de audio del programa de televisión Estados Unidos: Poesía: Frank O'Hara . Este episodio fue el 11 en una serie de entrevistas y lecturas, producidas y dirigidas por Richard Moore, para KQED-TV y WNET. Este segmento del programa se filmó el 5 de marzo de 1966 en la ciudad de Nueva York en la casa de O'Hara. El programa se emitió originalmente el 1 de septiembre de 1966.

Canción (¿está sucio?)

Ver texto de poema

New York Review of Books Podcast

Parte 1

Edward Mendelson habla con Sasha Weiss sobre Frank O'Hara.
15 de septiembre de 2008 - 18 minutos.
También disponible para descargar en iTunes

Parte 2

Edward Mendelson lee selecciones del trabajo de Frank O'Hara.
  • "Poema" (¡Lana Turner se ha derrumbado!)
  • "Ansiedad"
  • "Cohasset"
  • "Pequeña Elegía para Antonio Machado"
  • "Aus einem April"
  • "A la industria del cine en crisis"
15 de septiembre de 2008 - 9 minutos. / 8.79 MB
Descargue Mp3 de nybooks.com
Haga clic en el enlace para escuchar o haga clic con el botón derecho (o haga clic
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ANIMALS

Have you forgotten what we were like then
when we were still first rate
and the day came fat with an apple in its mouth

it's no use worrying about Time
but we did have a few tricks up our sleeves
and turned some sharp corners

the whole pasture looked like our meal
we didn't need speedometers
we could manage cocktails out of ice and water

I wouldn't want to be faster
or greener than now if you were with me O you
were the best of all my days
[1950]
From The Collected Poems of Frank O’Hara. Copyright © 1971 by Maureen Granville-Smith. Alfred A. Knopf, Inc. Reprinted by permission. All rights reserved.

AVE MARIA

Mothers of America
                             let your kids go to the movies!
get them out of the house so they won't know what you're up to
it's true that fresh air is good for the body
                                                             but what about the soul
that grows in darkness, embossed by silvery images
and when you grow old as grow old you must
                                                               they won't hate you
they won't criticize you they won't know
                                                            they'll be in some glamorous country
they first saw on a Saturday afternoon or playing hookey

they may even be grateful to you
                                                 for their first sexual experience
which only cost you a quarter
                                             and didn't upset the peaceful home
they will know where candy bars come from
                                                                   and gratuitous bags of popcorn
as gratuitous as leaving the movie before it's over
with a pleasant stranger whose apartment is in the Heaven on Earth Bldg
near the Williamsburg Bridge
                                            oh mothers you will have made the little tykes
so happy because if nobody does pick them up in the movies
they won't know the difference
                                              and if somebody does it'll be sheer gravy
and they'll have been truly entertained either way
instead of hanging around the yard
                                                    or up in their room
                                                                                  hating you
prematurely since you won't have done anything horribly mean yet
except keeping them from the darker joys
                                                           it's unforgivable the latter
so don't blame me if you won't take this advice
                                                                  and the family breaks up
and your children grow old and blind in front of a TV set
                                                                               seeing
movies you wouldn't let them see when they were young

[1960]
From Lunch Poems. Copyright © 1964 by Frank O’Hara. City Lights Books. Reprinted by permission. All rights reserved.

TODAY

Oh! kangaroos, sequins, chocolate sodas!
You really are beautiful! Pearls,
harmonicas, jujubes, aspirins! all
the stuff they’ve always talked about
still makes a poem a surprise!
These things are with us every day
even on beachheads and biers. They
do have meaning. They’re strong as rocks.
[1950]
From The Collected Poems of Frank O’Hara. Copyright © 1971 by Maureen Granville-Smith. Alfred A. Knopf, Inc. Reprinted by permission. All rights reserved.

SLEEPING ON THE WING

Perhaps it is to avoid some great sadness,
as in a Restoration tragedy the hero cries “Sleep!
O for a long sound sleep and so forget it!”
that one flies, soaring above the shoreless city,
veering upward from the pavement as a pigeon
does when a car honks or a door slams, the door
of dreams, life perpetuated in parti-colored loves
and beautiful lies all in different languages.
Fear drops away too, like the cement, and you
are over the Atlantic. Where is Spain? where is
who? The Civil War was fought to free the slaves,
was it? A sudden down-draught reminds you of gravity
and your position in respect to human love. But
here is where the gods are, speculating, bemused.
Once you are helpless, you are free, can you believe
that? Never to waken to the sad struggle of a face?
to travel always over some impersonal vastness,
to be out of, forever, neither in nor for!
The eyes roll asleep as if turned by the wind
and the lids flutter open slightly like a wing.
The world is an iceberg, so much is invisible!
and was and is, and yet the form, it may be sleeping
too. Those features etched in the ice of someone
loved who died, you are a sculptor dreaming of space
and speed, your hand alone could have done this.
Curiosity, the passionate hand of desire. Dead,
or sleeping? Is there speed enough? And, swooping,
you relinquish all that you have made your own,
the kingdom of your self sailing, for you must awake
and breathe your warmth in this beloved image
whether it’s dead or merely disappearing,
as space is disappearing and your singularity.
[1957]
From Meditations in an Emergency. Copyright © 1957 by Frank O’Hara. Grove/Atlantic, Inc. Reprinted by permission. All rights reserved.

A TRUE ACCOUNT OF TALKING TO THE SUN AT FIRE ISLAND

The Sun woke me this morning loud
and clear, saying "Hey! I've been
trying to wake you up for fifteen
minutes. Don't be so rude, you are
only the second poet I've ever chosen
to speak to personally
                                  so why
aren't you more attentive? If I could
burn you through the window I would
to wake you up. I can't hang around
here all day."
                    "Sorry, Sun, I stayed
up late last night talking to Hal." 

"When I woke up Mayakovsky he was
a lot more prompt" the Sun said
petulantly. "Most people are up
already waiting to see if I'm going
to put in an appearance."
                                       I tried
to apologize "I missed you yesterday."
"That's better" he said. "I didn't
know you'd come out." "You may be
wondering why I've come so close?"
"Yes" I said beginning to feel hot
wondering if maybe he wasn't burning me
anyway.
              "Frankly I wanted to tell you
I like your poetry. I see a lot
on my rounds and you're okay. You may
not be the greatest thing on earth, but
you're different. Now, I've heard some
say you're crazy, they being excessively
calm themselves to my mind, and other
crazy poets think that you're a boring
reactionary. Not me.
                                 Just keep on
like I do and pay no attention. You'll
find that people always will complain
about the atmosphere, either too hot
or too cold too bright or too dark, days
too short or too long.
                                 If you don't appear
at all one day they think you're lazy
or dead. Just keep right on, I like it.

And don't worry about your lineage
poetic or natural. The Sun shines on
the jungle, you know, on the tundra
the sea, the ghetto. Wherever you were
I knew it and saw you moving. I was waiting
for you to get to work.

                                    And now that you
are making your own days, so to speak,
even if no one reads you but me
you won't be depressed. Not
everyone can look up, even at me. It
hurts their eyes."
                          "Oh Sun, I'm so grateful to you!"

"Thanks and remember I'm watching. It's
easier for me to speak to you out
here. I don't have to slide down
between buildings to get your ear.
I know you love Manhattan, but
you ought to look up more often.
                                                    And
always embrace things, people earth
sky stars, as I do, freely and with
the appropriate sense of space. That
is your inclination, known in the heavens
and you should follow it to hell, if
necessary, which I doubt.
                                          Maybe we'll
speak again in Africa, of which I too
am specially fond. Go back to sleep now
Frank, and I may leave a tiny poem
in that brain of yours as my farewell." 

"Sun, don't go!" I was awake
at last. "No, go I must, they're calling
me."
        "Who are they?"
                                  Rising he said "Some
day you'll know. They're calling to you
too." Darkly he rose, and then I slept.
[1958]
From The Collected Poems of Frank O’Hara. Copyright © 1971 by Maureen Granville-Smith. Alfred A. Knopf, Inc. Reprinted by permission. All rights reserved.

Los animales

¿Has olvidado cómo éramos entonces?
cuando aún éramos de primera clase
y llegó el día gordo con una manzana en la boca

no sirve de nada preocuparse por el tiempo
pero tuvimos algunos trucos bajo la manga
y doblé algunas esquinas afiladas

todo el pasto parecía nuestra comida
no necesitábamos velocímetros
podríamos preparar cócteles con hielo y agua

No quisiera ser mas rapido
o más verde que ahora si estuvieras conmigo O tú
fueron los mejores de todos mis días
[1950]
De los poemas recopilados de Frank O'Hara . Copyright © 1971 por Maureen Granville-Smith. Alfred A. Knopf, Inc. Reimpreso con permiso. Todos los derechos reservados.

AVE MARÍA

Madres de américa
                             deja que tus hijos vayan al cine!
sacarlos de la casa para que no sepan lo que estás haciendo
es cierto que el aire fresco es bueno para el cuerpo
                                                             pero que hay del alma
que crece en la oscuridad, en relieve por imágenes plateadas
y cuando envejeces como envejeces debes
                                                               no te odiarán
no te criticarán, no sabrán
                                                            estarán en un país glamoroso
vieron por primera vez un sábado por la tarde o jugando hookey

incluso te pueden estar agradecidos
                                                 para su primera experiencia sexual
que solo te costó un cuarto
                                             y no molestó el hogar pacífico
sabrán de dónde vienen las barras de caramelo
                                                                   y bolsas de palomitas de maíz gratuitas
tan gratuito como dejar la película antes de que termine
con un extraño agradable cuyo apartamento está en el edificio Heaven on Earth Bldg
cerca del puente de Williamsburg
                                            oh madres habrás hecho los pequeños chiflados
tan feliz porque si nadie los recoge en las películas
ellos no sabrán la diferencia
                                              y si alguien lo hace será pura salsa
y se habrán entretenido de cualquier manera
en lugar de andar por el patio
                                                    o arriba en su habitación
                                                                                  odiandote
prematuramente ya que todavía no habrás hecho nada horriblemente malo
excepto mantenerlos alejados de las alegrías más oscuras
                                                           es imperdonable este último
así que no me culpes si no tomas este consejo
                                                                  y la familia se separa
y tus hijos crecen y se quedan ciegos frente a un televisor
                                                                               viendo
películas que no les dejarías ver cuando eran jóvenes

[1960]
De Almuerzo Poemas . Copyright © 1964 por Frank O'Hara. Luces de la ciudad Libros. Reimpreso con permiso. Todos los derechos reservados.

HOY

Oh! canguros, lentejuelas, refrescos de chocolate!
¡Eres realmente hermosa! ¡Perlas,
armónicas, azufaifas, aspirinas! todas
las cosas de las que siempre han hablado
todavía hace que un poema sea una sorpresa!
Estas cosas nos acompañan todos los días,
incluso en cabezas de playa y féretros. Ellos
tienen significado. Son fuertes como las rocas.
[1950]
De los poemas recopilados de Frank O'Hara . Copyright © 1971 por Maureen Granville-Smith. Alfred A. Knopf, Inc. Reimpreso con permiso. Todos los derechos reservados.

DORMIR EN EL ALA

Quizás sea para evitar una gran tristeza,
ya que en una tragedia de Restauración el héroe grita "¡Duerme!
¡Oh, por un largo y profundo sueño y olvídalo! ”
Que vuela, volando por encima de la ciudad sin orillas,
virando hacia arriba desde el pavimento como lo hace una paloma
cuando un coche toca la bocina o la puerta se cierra, la puerta
de los sueños, la vida se perpetúa en parte. amores de colores
y mentiras hermosas, todo en diferentes idiomas.
El miedo también cae, como el cemento, y estás
sobre el Atlántico. ¿Dónde está españa? donde esta
quien La Guerra Civil se libró para liberar a los esclavos,
¿verdad? Una corriente de aire repentina te recuerda la gravedad
y tu posición con respecto al amor humano. Pero
aquí es donde están los dioses, especulando, desconcertados.
Una vez que estás indefenso, eres libre, ¿puedes creer
eso? ¿Nunca despertar a la triste lucha de una cara?
¡Viajar siempre sobre una vastedad impersonal,
estar fuera, para siempre, ni dentro ni para!
Los ojos giran dormidos como si los hubiera girado el viento
y las tapas se abren ligeramente como un ala.
El mundo es un iceberg, ¡tanto es invisible!
y era y es, y sin embargo, la forma, también puede estar durmiendo
Esas características grabadas en el hielo de alguien
amado que murió, eres un escultor que sueña con el espacio
y la velocidad, solo tu mano podría haber hecho esto.
La curiosidad, la mano apasionada del deseo. ¿Muerto
o durmiendo? ¿Hay suficiente velocidad? Y, abruptamente,
renuncias a todo lo que has hecho tuyo,
el reino de tu propia navegación, porque debes despertar
y respirar tu calor en esta amada imagen,
ya sea que esté muerta o simplemente desapareciendo,
como el espacio va desapareciendo y tu singularidad.
[1957]
De meditaciones en una emergencia . Copyright © 1957 por Frank O'Hara. Grove / Atlantic, Inc. Reimpreso con permiso. Todos los derechos reservados.

UNA VERDADERA CUENTA DE HABLAR CON EL SOL EN FIRE ISLAND

El sol me despertó esta mañana fuerte
y claro, diciendo "¡Hey! He estado
tratando de despertarte por quince
minutos. No seas tan grosero, eres
solo el segundo poeta que he elegido
hablar personalmente
                                  entonces por qué
¿No estás más atento? Si pudiera
quemarte por la ventana que lo haría
para despertarte No me puedo quedar
aquí todo el día ".
                    "Lo siento, Sun, me quedé
"Me levanté tarde anoche hablando con Hal". 

"Cuando desperté, Mayakovsky estaba
mucho más rápido "dijo el Sol
petulantemente "La mayoría de la gente está despierta
Ya estoy esperando a ver si voy
poner en una apariencia ".
                                       Lo intenté
para disculparme "Te extrañé ayer".
"Eso está mejor", dijo. "No lo hice
sé que saldrías "" Puedes ser
preguntándome por qué me he acercado tanto "
"Si" dije empezando a sentir calor
preguntándose si tal vez no me estaba quemando
de todas formas.
              "Francamente quería decirte
Me gusta tu poesía Veo mucho
en mis rondas y estás bien. Puedes
no ser lo mejor del mundo, pero
eres diferente. Ahora he escuchado
dices que estás loco, están siendo excesivamente
calmarse a mi mente, y otros
poetas locos piensan que eres un aburrido
reaccionario. Yo no.
                                 Solo sigue
como yo y no presto atención. Tu
encontrar que la gente siempre se quejará
sobre el ambiente, ya sea demasiado caliente
o demasiado frío, demasiado brillante u demasiado oscuro, días
demasiado corto o demasiado largo
                                 Si no apareces
en absoluto un día piensan que eres vago
o muerto Solo sigue, me gusta.

Y no te preocupes por tu linaje
poética o natural. El sol brilla
la jungla, sabes, en la tundra
El mar, el gueto. Dondequiera que estuvieras
Lo sabía y te vi mudarte. yo estaba esperando
para que te vayas a trabajar.

                                    Y ahora que tu
están haciendo sus propios días, por así decirlo,
incluso si nadie te lee excepto yo
No te deprimirás. No
todos pueden mirar hacia arriba, incluso a mí. Eso
lastima sus ojos ".
                          "¡Oh Sun, te estoy muy agradecido!"

"Gracias y recuerda que estoy mirando. Es
más fácil para mí hablar contigo
aquí. No tengo que deslizarme hacia abajo
entre edificios para llegar a tu oído.
Sé que amas Manhattan, pero
deberías mirar más a menudo.
                                                    Y
siempre abrazar las cosas, la gente de la tierra
estrellas del cielo, como yo, libremente y con
El sentido apropiado del espacio. Ese
es tu inclinación, conocida en los cielos
y deberías seguirlo hasta el infierno, si
necesario, lo cual dudo.
                                          Tal vez nosotros
hablo de nuevo en África, de lo cual yo también
Soy especialmente aficionado. Vuelve a dormir ahora
Frank, y puedo dejar un pequeño poema.
en ese cerebro tuyo como mi despedida ". 

"¡Sol, no te vayas!" yo estaba despierto
Al final. "No, debo ir, están llamando
yo."
        "¿Quienes son?"
                                  Levantándose dijo "Algunos
día lo sabrás. Te estan llamando
también. "Oscuromente se levantó, y luego me dormí.
[1958]

sábado, 28 de septiembre de 2019

Con nos Amiri Baraka, os seus poemas


Prefacio para una nota de suicidio en veinte volúmenes - Amiri Baraka

Prefacio para una nota de suicidio en veinte volúmenes - Amiri Baraka (LeRoi Jones) - Estados Unidos


                                                     For Kellie Jones, Born 16 May 1959

 Lately, I've become accustomed to the way
 The ground opens up and envelopes me
 Each time I go out to walk the dog.
 Or the broad edged silly music the wind
 Makes when I run for a bus...

 Things have come to that.

 And now, each night I count the stars.
 And each night I get the same number.
 And when they will not come to be counted,
 I count the holes they leave.

 Nobody sings anymore.

 And then last night I tiptoed upTo my daughter's room and heard her
 Talking to someone, and when I opened
 The door, there was no one there...
 Only she on her knees, peeking into

 Her own clasped hands
_________________________________

Para Kelly Jones, nacida el 16 de mayo de 1959
Últimamente me he acostumbrado a la manera
en que el suelo se abre y me envuelve
cada vez que salgo para pasear al perro.
O a la música inconfundible, afilada y tonta que hace
el viento cuando corro para alcanzar el bus...

Las cosas han llegado a este punto.

Y ahora, cada noche cuento las estrellas.
Y cada noche obtengo el mismo número.
Y cuando ellas no vienen para que las cuente,
cuento los agujeros que dejan.

Ya nadie canta.

Y entonces, anoche subí en puntas de pies
hasta la habitación de mi hija y oí
que le hablaba a alguien, y cuando abrí
la puerta no había nadie más allí...
sólo ella, arrodillada, espiando dentro

de sus propias manos cerradas



Versión de Jonio González
Amiri Baraka (LeRoi Jones)

– Amiri Baraka, el poeta que quiso volar Amerikkka

– Amiri Baraka, el poeta que quiso volar Amerikkka





– Amiri Baraka, el poeta que quiso volar Amerikkka





Amiri Baraka, el poeta que quiso volar Amerikkka

Publicado por Daniel Salgado

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Amiri Baraka en la National Black Political Convention, 1972. Fotografía cortesía de Cereal Records.
La verdad es la tarea del poeta. Y la verdad de Amiri Baraka era la fractura, la división, la contradicción, la tensión. La verdad del poeta que pelea por liberar las palabras del lenguaje del consenso. Que investiga las razones de la opresión. «Estoy dentro de alguien / que me odia», escribió. Era 1964 y su conciencia se debatía violentamente entre la lealtad a la lucha de su pueblo, el afroamericano, y su carrera literaria como beatnik de segunda hora. The Dead Lecturer (El conferenciante muerto), su libro de poemas de aquel año, funciona como crónica de esa escisión. Fotografía de la encrucijada en que historia y literatura colisionan, publicado meses antes del asesinato de Malcolm XLeRoi Jones, después Baraka, no volvería a ser el mismo. Su vida y su obra, sacudidas al igual que sacudidos estaban los Estados Unidos de aquel tiempo, despegaría hacia el radicalismo político y estético.
«Queremos poemas que asesinen», escupía en «Black Art» («Arte negro»)poema grabado en 1965 junto a titanes del free jazz como Albert AylerSunny Murray o Don Cherry. Entonces de nombre LeRoi Jones, nacido en Newark (Nueva Jersey) en 1934 y muerto setenta y nueve años después en la misma ciudad, dedicó su vida a escribir poemas asesinos. Poemas bomba. Redactó el acta notarial de la experiencia negra en el vientre del imperio y de su resistencia social, política, cultural. «Queremos un poema negro. Y un / Mundo Negro. / Dejad que el mundo sea un Poema Negro / Y Dejad que Toda la Gente Negra Diga Este Poema / Silenciosamente / o en VOZ ALTA», acaba «Black Art». Su poesía apenas está traducida a lenguas peninsulares y de su prosa solo se encuentran disponibles sus radicales e indispensables ensayos sobre música afroamericana —Black Music. Free jazz y conciencia negra y Blues people. Música negra en la América blanca. Pese a la miopía del mundo editorial español, la trayectoria de LeRoi Jones, después Amiri Imamu Baraka, después Amiri Baraka, lo sitúa como uno de los escritores fundamentales de la literatura norteamericana de la segunda mitad del siglo XX.
Tal vez «controvertido» sea el adjetivo que más veces se ha utilizado para definir a Baraka. El joven poeta beat que alternaba con Allen Ginsberg o Frank O’Hara y que en 1961 publicó Prefacio a una nota de suicidio en veinte volúmenes (Preface to a Twenty Volume Suicide Note), su primera colección de poemas, no tardó en dar paso al furibundo nacionalista negro que advertía cómo el mundo se venía abajo a su alrededor. «Valéry como dictador» tituló otro de sus textos, incluido en El conferenciante muerto, en el que se preguntaba: «¿Qué es el mañana / que no puede llegar / hoy?». Y el mañana fue el asesinato de Malcolm X, la ruptura de Baraka con la escena del Greenwich Village, en Nueva York, y con su mujer blanca —la editora Hettie Cohen— y su traslado a Harlem, el barrio negro. Abandonó su nombre LeRoi Jones y se bautizó como Imamu Amiri Baraka —patronímico musulmán bantuizado que significa «líder espiritual príncipe bendito»; con los años se desprendió también del «Imamu»—. Llamó Home —traducido en una vieja edición argentina con un expresivo De vuelta a casa— a su antología de ensayos de 1966, en la que informaba del impacto que le había causado su visita a Cuba y su contacto con los intelectuales rebeldes del tercer mundo, trazaba un retrato urgente de la importancia del pensamiento de Malcolm X y prescribía las obligaciones del «artista negro»: «La función del artista negro en Norteamérica consiste en favorecer la destrucción de la Norteamérica que él conoce».


Para el profesor William J. Harris de la Universidad de Kansas, Baraka era ya entonces «el Frantz Fanon de la poesía», un escritor discutido, «el poeta psicólogo del intelectual radical negro», en búsqueda permanente, nunca en silencio, nunca quieto. El hombre que exponía en el escaparate todas sus contradicciones y las de su raza. En «Black Dada Nihilismus», feroz  poema que lee acompañado del New York Art Quartet en 1965, la violencia producto de una situación violenta se despliega con extrema crudeza, tanta que resulta difícil escuchar de frente esa voz: «De Sartre, un hombre blanco, dio / el último aliento. Y rogamos que muera, / antes de que lo asesinen (…) Acude, nihilismo negro / dadá. Viola las chicas blancas. Viola / a sus padres. Corta las gargantas de sus madres». La exploración de los límites, de todos los límites, será, quizás, el hilo rojo que atraviese la obra poética de Baraka, como mínimo hasta el polémico poema post-11S «Alguien hizo saltar América por los aires» («Somebody Blew Up America»).
Pero fue también el dramaturgo que dejó el Off-Broadway temblando con The Dutchman (El holandés), ataque furioso contra el racismo y su imbricación en la lucha de clases. Y uno de esos críticos de jazz partisanos al que, aun así, nadie podía ignorar. De la cegadora importancia de la música en la expresión cultural de los afroamericanos dejó constancia en su estudio El mito de la literatura negra: «Nunca hubo un equivalente de Duke Ellington o de Louis Armstrong en la literatura negra, e incluso la mejor literatura contemporánea escrita por negros no puede compararse con la fantástica belleza de la música de Charlie Parker». Defensor de los airados músicos del free jazz cuando el establishment solo los percibía como amenaza o como burla, su propia poesía interioriza ritmos y estructuras de la gran tradición de la música negra a la que, al mismo tiempo, emplea como materia del poema.
En 1979, a los pocos años de alejarse del nacionalismo negro, en el que veía una «destructiva forma de racismo», y declararse «un socialista del tercer mundo», escribe el largo poema dedicado a John Coltrane «Am/trak», que finaliza con su recuerdo de la muerte del saxofonista durante los disturbios raciales de Newark, en los que Baraka fue arrestado: «(Acostado en confinamiento solitario, julio del 67 / Los tanques recorrían Newark / y yo silbaba todo lo que sabía de «Trane» / la sabiduría de mi latido / y él estaba muerto / dijeron. / Y aún la pasada noche puse «Meditations» / y me dijo qué hacer / ¡Vive, loco hijo de / puta! / y organiza / tu mierda / mientras arde / correctamente». El poema se retuerce, implosiona, durante siete páginas en las que el lenguaje del jazz y la destrucción de la cultura de los esclavistas celebran la «Universidad de Coltrane, un jodido doctor en filosofía». En la poesía de Amiri Baraka, los subalternos asaltan el poder. O, cuando menos, proclaman su oposición. «Pero justo cuando os levantáis para relameros yo grito ¡COLTRANE! ¡STEVIE WONDER! / ¡MALCOLM X! / ¡ALBERT AYLER! / ¡THE BLACK ARTS!», afirma en otra composición clave, «En la Tradición» («In the Tradition»), de 1982, homenaje al disco de Arthur Blythe del mismo título.


El otrora filósofo del jazz libre peleaba por despertar la tradición de la black music de su sueño conformista. Adscrito a lo que él mismo denominó «estética marxista tercermundista», defendía la necesidad de «obras de teatro directas, poesía directa, y no oscura». «Creo que incluso la más simple declaración debería contener la más avanzada comprensión, y la más avanzada comprensión debería contener la más simple declaración», explicaba en una entrevista sobre «el teatro y la revolución inminente» recogida en el volumen Conversaciones con Amiri Baraka. Teoría y práctica, como demuestra el balazo de disco music al que puso letra en 1978. La banda intérprete, atención, The Advanced Workers with the Anti-Imperialist Singers: «You Was Dancin’ Need To Be Marchin So You Can Dance Some More Later On». Se podía bailar. Era su revolución. Como era la revolución del poeta de Funk Lore (Sabiduría funk), que recoge textos y elegías dedicados a Duke Ellington y Thelonious Monk, o del que algunos críticos consideran su más acabado libro de poemas, Wise, why’s, y’s (1995), una reescritura de la epopeya emancipadora afroamericana en forma de canto griot, otra de las formas de la poesía oral —como el scat singing del jazz, el spoken word o el propio rap— que interesó a Baraka. O del elepé de 1980 New Music-New Poetry, en el que, escoltado por el batería Steve McCall y el saxo de David Murraylee «Against Burgeois Art» («Contra el arte burgués») o «Class Struggle in Music» («La lucha de clases en la música»).
Amiri Baraka no se rendía. La opresión racial era, para él, inseparable de la opresión de clase. Y esta combinación, consecuencia de la dirección imperialista de su país, los Estados Unidos de América. Su visión política, cristalizada en la oscura década de los setenta, determinaba su escritura, su intervención cultural. En el Obama de primera hora, pese a la abismal distancia ideológica, percibió «la cuarta revolución que ha habido en América. La primera, por supuesto, fue eliminar a los británicos; la segunda, la guerra civil y toda la desegregación negra; después el movimiento por los derechos civiles en los sesenta. Esta es la cuarta, la elección de Barack Obama». «Lo veo como el fruto de las luchas de gente como el doctor KingCarmichael y Malcolm X», añadía en esa misma entrevista, en noviembre de 2008. Pero él, militante de la filosofía de la sospecha, no se confió. No extendió un cheque en blanco. Acostumbrado al ojo del huracán, no hacía tanto tiempo que la reacción se había abalanzado sobre su figura. Y todo por un poema: «Alguien hizo saltar América por los aires» («Somebody blew up America»).


Letanía implacable, poesía política oral, requisitoria contra el imperio, rap de combate e imprecación anafórica antifascista, «Alguien hizo saltar América por los aires» fue la respuesta del viejo poeta irreductible a los acontecimientos derivados del 11S. Baraka procede a través de una interminable serie de preguntas retóricas que desgranan las fechorías de los Estados Unidos a lo largo de sus dos siglos de existencia —del exterminio de las poblaciones originarias a la política exterior expansionista, del terrorismo de Estado contra los Panteras Negras a la caza de brujas— e insinúa, he aquí el pecado que causó sus mayores quebraderos de cabeza, que Israel conocía los planes de ataque a las Torres Gemelas: «Quién sabía que iban a bombardear el World Trade Center / Quién dijo a los cuatro mil trabajadores israelíes de las Torres Gemelas / Que se quedasen en casas ese día / ¿Por qué Sharón se mantuvo alejado? // ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién?».
La crítica literaria difirió, en esta ocasión, de la política. Para el profesor Edward Kamau Brathwaite, el libro que incluía «Alguien hizo saltar América por los aires», publicado en 2004, era «un hito en la reconstrucción cultural revolucionaria y radical negra». Pero la polvareda resultó fenomenal. Y densa. Las instituciones oficiales de Nueva Jersey retiraron a Amiri Baraka la condición de «Poeta Laureado» del estado bajo la consabida acusación de antisemitismo. No solo eso: suprimieron la distinción. «El asunto es que», se explicaba el escritor, «si ni siquiera puedes cuestionar un país extranjero sin que te llamen antisemita, bien, ¿qué tenemos que hacer? ¿No puedo cuestionar lo que sucede en Darfur o en el Congo sin que me llamen antinegro? Cada vez que cuestionas actividades ilegales, si se trata de un Estado soberano y sin miedo, entonces aparece alguien que te tilda de antijudío. Pero la gente está descubriendo que se trata de un disfraz y que intentan enmascarar el mal». Tal vez su poesía, su vida, no fue otra cosa que un intento, en honor a Bertolt Brecht, de desenmascarar el mal.
Amiri Baraka, uno de los poetas afroamericanos más importantes del siglo XX, trabajó como profesor en varias universidades estadounidenses. Murió en enero de 2014.

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